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- ¡ Oh, qué grande es el Señor y cuánto nos ama !
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- Cristo… yo le amo apasionadamente, y amándolo me transformo en Él.
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- Me parece que nada puede alejarnos de Él si obramos sólo por Él.
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- La Trinidad : he ahí nuestra morada, nuestro « hogar »,
la casa paterna de donde nunca debemos irnos. - - 5 -
- ¡ Amo tanto ese misterio de la Santísima Trinidad !
Es un abismo en el que me pierdo… - - 6 -
- Por la mañana se me decía en el fondo del alma esta divina sentencia :
« Si alguno me ama, mi Padre le amará y vendremos a El y haremos en El nuestra morada ».
En el mismo instante percibí con una gran claridad la verdad de estas palabras. - - 7 -
Santísimo Sacramento

- No aspiro sino darle a Dios mi vida,
A devolver un poco de amor tanto
A mi Adorado de la Eucaristía. - - 8 -
- La Santísima Trinidad. ¡ Qué dulce y qué sencilla es esta palabra ! Basta con creer.
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- Aunque con el sentimiento no sintamos ya su presencia, sin embargo está allí.
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- Puede Jesús servirse de esta sierva.
Siempre mi corazón le cantará :
En vuestor amor, Dios mío, tengo fe. - - 11 -
- Ama siempre la oración. Y cuando digo oración,
no hablo tanto de imponerse una gran cantidad de oraciones vocales que rezar cada día.
De lo que hablo es de esa elevación del alma hacia Dios, en medio de todas las cosas,
que nos pone en una especie de comunión continua con la Santísima Trinidad, simplemente haciéndolo todo bajo su mirada. - - 12 -
Sacro Corazón

- Oh sacro Corazón del Salvador,
Oh Tú, a quien adoro y a quien amo,
Tú, todo Amor, Bondad insuperable,
sólo Tú poseerás mi corazón. - - 13 -
- Al Santísimo Sacramento pongo ante mi Jesús a todos los que llevo en el corazón
y allí, a su lado, los vuelvo a encontrar. - - 14 -

- Al atardecer, la oración ante el Santísimo Sacramento.
¿ Quién podrá expresar la dulzura de esos momentos de intimida durante los cuales
una no cree estar ya en la tierra y en los que ya no se ve ni se oye más que a Dios ? - - 15 -
- Al lado de Jesús Hostia
quisiera pasar mi vida.
Posar en su Corazón
constituye aquí mi dicha. - - 16 -
- Oh Jesús de la santa Eucaristía,
¡ qué entusiasmada vengo cada tarde
mi Esposo, mi divino Amor, mi Vida,
para escucharte, hablarte, contemplarte ! - - 17 -
- ¿ No te parece que un corazón seducido por Cristo tiene que entregarse hasta el final ?
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- Que cada latido de mi corazón sea un grito de gratitud y de amor.
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- Entregarse ¿No siente también tu alma esta necesidad?
Ésa es la respuesta a su Amor. - - 20 -
- Si nos mantenemos unidas constantemente a Él
mediante una mirada de fe sencilla y amorosa,
al atardecer de cada día podremos decir como nuestro adorado Maestro:
« Porque yo amo a mi Padre, hago siempre lo que le agrada ». - - 21 -

- ¿ No le parece que, en medio de la actividad,
mientras desempeña el oficio de Marta, el alma puede estar siempre en adoración,
sumida como la Magdalena en contemplación, prendida como un hambriento a ese manantial ? - - 22 -
- Dios es espíritu y nos acercamos a Él por la fe.
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- « Tengo que alojarme en tu casa. » …
Mon Maître quiere habitar dentro de mí, con el Padre y su Espíritu de amor,
para que según la expresión del discípulo amado, yo esté ‘en comunión’ con Ellos. - - 24 -
- El que me ha hecho toda suya es todo Amor.
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- ¡ Oh, qué grande es el Señor y cuánto nos ama !
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- Le pido que se imprima en ti, para que puedas decir con el Apóstol :
« Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí » y seas así un sacramento suyo. - - 27 -
- Que en usted todo sea divino y esté marcado con su sello,
para que usted sea otro Cristo que trabaje por la gloria del Padre. - - 28 -

- ¡ Qué gran poder ejerce sobre las almas
el apóstol que está siempre al borde del Manantial de aguas vivas !
Puede entonces rebosar a su alrededor
sin que nunca su alma se vacíe, ya que vive en comunión con el Infinito. - - 29 -
- Quiero trabajar por la gloria de Dios, y para eso
es preciso que esté totalmente llena de Él. Entonces seré todopoderosa : una mirada, un deseo
se convierten en una oración irresisstible que puede alcanzarlo todo. - - 30 -
- Cree siempre en el Amor y canta siempre tu gratitud.