"Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro"

El 21 de noviembre de 1904, fiesta marial cuando la comunidad del Carmelo de Dijon renova sus votos, Isabel de la Trinidad escribe su célebre elevación como una ofrenda total de sí misma a la Trinidad, « Dios todo Amor » a quien adora y que vive en cada de nosotros
Hoy traducida en más de 50 idiomas, alimenta la fe de todos los y todas las que vuelven a decirla cada día y se ofrecen al Amor.